Categoría: Desarrollo personal
10 Enero 2009

CAMOVA
Concede a tu espíritu el hábito de la duda, y a tu corazón, el de la tolerancia
Georg Christoph Lichtenberg
Al adentrarnos en este tema caben las preguntas: ¿Qué es la tolerancia? Es usted tolerante? ¿Qué le ha legado el ser tolerante? ¿Cómo ello le ha ayudado en su crecimiento personal ¿ Que le ha impedido ser tolerante? ¿ Cómo se puede cultivar la tolerancia?.
Estas preguntas quizás ya tienen respuestas de su parte y habrá determinado el rol de la tolerancia en su crecimiento personal, en lo que aporta en sus interrelaciones y como ello ayuda en garantizar un equilibrio emocional favorable.
Afortunadamente hay mucho material escrito sobre el tema, y mucho interés en saber como opera la tolerancia, su trascendencia y sobre todo como cultivarla.
es.geocities.com sobre el tema expone, que La tolerancia es la capacidad de conceder la misma importancia a la forma de ser, de pensar y de vivir de los demás que a nuestra propia manera de ser, de pensar y de vivir.
Si comprendemos que nuestras creencias y costumbres no son ni mejores ni peores que las de otras personas, sino simplemente distintas, estaremos respetando a los demás.
No es preciso compartir una opinión para ser capaz de considerarla tan válida como cualquier otra. Lo que hace falta es tratar de ponerse en el lugar de los demás.
Desde cada perspectiva, las cosas se perciben de una manera distinta. Por eso, analizar en grupo una situación, escuchando la opinión de cada miembro del mismo, nos permite valorarla mejor.
Compartir las diferencias nos enriquece. Algunas veces, a lo largo de la historia se pueden ver ejemplos de personas cuyas formas de actuar nacen precisamente de la falta de respeto hacia los demás. Dejar pasar actitudes desconsideradas e injustas es una manera indirecta de no respetar a quien las sufre. Por eso, ser tolerante es también definirse, dar un paso al frente, hacer una opción por la justicia y la paz.
proyectopv.org. define la tolerancia, como la aceptación de la diversidad de opinión, social, étnica, cultural y religiosa. La capacidad de saber escuchar y aceptar a los demás, valorando las distintas formas de entender y posicionarse en la vida, siempre que no atenten contra los derechos fundamentales de la persona...
La tolerancia si es entendida como respeto y consideración hacia la diferencia, como una disposición a admitir en los demás una manera de ser y de obrar distinta a la propia, o como una actitud de aceptación del legítimo pluralismo, es a todas luces una virtud de enorme importancia.
Se ha dicho que la tolerancia es fácil de aplaudir, difícil de practicar, y muy difícil de explicar.
Hay una tolerancia propia del que exige sus derechos: La oposición de Gandhi al gobierno británico de la India no es visceral sino tolerante, fruto de una necesaria prudencia. En sus discursos repetirá incansablemente que, “dado que el mal sólo se mantiene por la violencia, es necesario abstenerse de toda violencia”. Y que, “si respondemos con violencia, nuestros futuros líderes se habrán formado en una escuela de terrorismo.
La escuelayogaclasico.cl., comenta que la Tolerancia desarrolla el espíritu de unidad; facilita la cooperación y la interacción. Aumenta el grado de confianza entre los miembros de una organización por la mayor apertura de cada uno. Por otra parte, en el debate de ideas, acciones, proyectos y programas, con que se manifiesta la vida y la actividad de una organización, disminuye el tono emocional y la agresividad en la comunicación, que de tal manera la hacen estéril. Todas las opiniones merecen respeto; en consecuencia, merecen ser escuchadas. La Tolerancia tiene que partir necesariamente del principio fundamental de que nadie es dueño de la verdad absoluta, porque cada uno tiene una visión singular de un determinado hecho o fenómeno
El Maestro Hsing Yun sobre la tolerancia señala, que la mayor fuerza de la humanidad no consiste en armas de fuego, puños, ni en un poderío militar, sino en la capacidad de tolerancia. Todo tipo de fuerza debe inclinarse delante de quien tolera.
Hay cuatro principios para la tolerancia:
No responder a las blasfemias.
Cuando somos insultados, provocados, o acusados injustamente, debemos responder con el silencio. Si respondemos de la misma forma cuando somos víctimas de la blasfemia, nos igualamos con aquéllos que nos insultan, rebajando nuestro nivel. Si nos mantenemos en silencio, usándolo como arma contra las blasfemias, evocando la conciencia de quien las pronunció, esta fuerza es, naturalmente, mayor.
Mantenerse calmado frente a los infortunios.
Cuando nos encontramos con personas que nos quieren incomodar, derrumbar u oprimir, debemos enfrentarlas con calma, evitando cualquier confrontación. No responder con un puñetazo cuando se recibe uno, ni responder con un puntapié cuando se recibe otro, pues de esta confrontación nadie sale vencedor. Si la intención es buscar venganza de un odio momentáneo, no alcanzará el éxito de grandes hazañas.
Compasión frente a la envidia y el odio.
Frente a la envidia y el odio de otros, no debemos responder igualmente con odio y envidia, sino con corazón abierto y alma compasiva, ofrecer nuestra amistad y mostrarles nuestra intención pacífica, demostrando así, con educación, nuestra superioridad.
Gratitud frente a las difamaciones.
Si alguien lo insulta y difama, no se enoje con quien lo provocó, sino acuérdese de los beneficios que esa persona le proporcionó en el pasado y sea agradecido por eso. Principalmente, no se olvide de que en el fango más inmundo crece la impecable flor de loto. Cuanto más oscuro es el lugar, mayor es la necesidad de mantener encendida la luz del alma. Por lo tanto, ante las difamaciones, aquellos que nos difaman deben ser influenciados con ética, compasión y misericordia; solamente así la superaremos, con moralidad y tolerancia.
El verdadero vencedor tiene la fuerza de la tolerancia y el coraje de asumirla frente a los insultos, opresiones.
Definitivamente es muy interesante lo que nos aporta escuelayogaclasico.cl, que en la Tolerancia, está la conciencia del cambio continuo de cada uno de nosotros y de nuestras circunstancias. Lo que sea de mayor validez para una determinada percepción, dejará de tenerla para una percepción distinta o frente al cambio de dichas circunstancias. Podemos tener la gran seguridad de que nada es seguro, cierto ni previsible. No manejamos la globalidad ni la interacción dialéctica de los fenómenos que percibimos. La intolerancia va de la mano con la presunción del dominio del acontecer y del futuro y corresponde generalmente a cosmovisiones elementales, esquemáticas y emocionales. A través del ejercicio de la Tolerancia, se supera la identificación con las ideas, que resulta mucho más dañina que la identificación con las formas de la materia, las cosas, los bienes, el poder o la fama. Entonces, la Tolerancia es una buena medicina para una mejor salud mental, individual y social.
La Tolerancia es un impulso natural que hace posible un mayor desarrollo evolutivo del ser humano, porque a la par que contribuye a una mejor comunicación y a una mejor integración, permite conocer mejor a sus semejantes y amplía la cosmovisión de cada uno. La Tolerancia enriquece. Es una herramienta irremplazable para tener una mayor y mejor perspectiva de vida, que si nos recluimos en el callejón estrecho de la intolerancia. La Tolerancia, entonces, no es un sacrificio ni una ofrenda a los demás. Es una herramienta, un arma, una joya que podemos poseer y acrecentar.
Es muy importante que se sorprenda intolerante, como ello se manifiesta, las repercusiones que le genera, le afecta y deténgase a examinar que le impide cultivar ser tolerante, adéntrese en lo que representa y lo valioso que es cuando uno se identifica plenamente con ella y se sabe controlar en función de su tranquilidad, armonía y lo que puede generar en los otros. No lo descuide.
servido por carlin
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2 Diciembre 2008

CARLINMORVA
Mientras todavía permanecemos transitando por esta dimensión, disfrutando la vida que se nos lega, aprovechando cada instante, compartiéndolo especialmente con aquellas personas afines, con las que hemos seleccionado como especiales sean dentro del rol de la amistad, o de pareja, debemos sentirnos felices.
Felices, porque hemos valorizado lo que representa cada instante de vida que es irrepetible, y cuando se manifiesta en el momento, hay que estar atento en sabérsele aprovechar al máximo.
Cuando nos hemos detenido a leer este escrito, ya habremos transcurrido un buen lapso del tiempo que se nos ha asignado, ya habremos disfrutado muchos instantes que lo compartimos, especialmente con la persona que hemos seleccionado como nuestra pareja, con la que hemos considerado disfrutar esta vida . Habremos aprendido que esos instantes pasan a transformarse en recuerdos, que dejaron aportaciones valiosas en nuestro crecimiento, aprendimos a valorar lo que significa vivir intensamente el tiempo que compartimos, a determinar sus alcance, repercusiones que nos han ayudado a crecer y determinar cuanto realmente hemos crecido como personas.
Aprendimos a considerar lo que significa el saber aprovechar el tiempo en su presente, lo que ello representa en compartir nuestra vida, en sacarle provecho a nuestra razón de vivir, a vislumbrar la importancia de identificar y saber aprovechar la oportunidad que se nos ha dado en manifestarnos en esta forma.
Y a habremos tomado conciencia de lo que representa cada minuto de nuestra vida y estar abierto a saberlos utilizar, más, cuando involucra afecto, emociones, sentimientos.
Si aprendimos el saber integrarnos en el instante justo y saber aprovechar estos momentos cuando se nos presentan en función de nuestra evolución, ya habremos hecho contacto con lo que representa la importancia de crecer y saber manejar todos esos instantes en que nos toca participar.
Lo cierto, que alejado del instante, ubicado en nuestra realidad, y quizás solos, en un momento de reflexión, habremos entendido lo importante que saber compartir y aprovechar el tiempo, puesto, que probamente eso no se vuelva a dar o simplemente, nuestro tiempo ha terminado, siguiendo la ley de que todo principio tiene su fin.
Una vez alejado del instante no podemos quedarnos anclados en el pasado, quejándonos de no haberlos sabido aprovechar, de haberlos vivido intensamente. Tuvimos la oportunidad, nos correspondió a cada uno, saberla aprovechar, obtener de ella ese crecimiento que tanto se necesita mientras permanecemos desempeñándonos todavía en este plano.
Probablemente, una vez que se terminó el instante se manifiestan como han escrito algunos, en que las que despedidas crean un vacío en el interior, porque el interior del hombre no es temporal, entonces hay que llevar ese amor temporal y frágil a uno más cierto, infinito, capaz de llenar el hueco que tiene el alma. Es necesario sublimar el amor-dolor que lleva ver partir a alguien. Es aprender a desprenderse sin dejar de amar a la persona. Que no se vaya la esencia, y viva ahí con recuerdos bellos que no duelan, sino que estimulen a revivir los instantes compartidos, hay que poner ese cariño en manos de aquel que es el amor, de aquel que ha vencido el dolor, el sufrimiento y la muerte.
El ser humano es un ser de trascendencia, de amor y felicidad, también es un ser social, necesita de los demás, por ello no quiere ni se conforma con instantes, con sólo momentos de alegría pasajera. Ni se contenta con amarse a sí mismo y vivir para sí. Se da, se derrama hacia afuera, comparte su ser con otros y esto lo hace feliz. Lo temporal no llena su ser, porque él anhela lo eterno, lo perenne.
En definitiva, hay que optimizar resultados favorables en esos momentos que se nos permite estar, compartir, disfrutarlos y se debe hacer en toda su intensidad para que el aprovechamiento del momento sea una apertura positiva en todo lo que nos ayuda a crecer y evaluar lo que significa el saber aprovechar la vida.
servido por carlin
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14 Noviembre 2008

CARLINMORVA
El karma es la afirmación eterna del libre albedrío. Nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestros actos son los hilos de la red que tendemos a nuestro alrededor. Swami Vivekananda
El que no sabe llevar su contabilidad por espacio de tres mil años, se queda como un ignorante en la oscuridad y solo vive al día. Goethe
Al manifestarnos en esta dimensión y aparecer en ella con la ayuda de un cuerpor físico que sabemos es perecedero, debemos saber aprovechar el tiempo que se nos ha dado de permanecer utilizando nuestra vida en función de nuestro crecimiento espiritual más cuando sabemos somos transitorio.
En el tiempo que se nos ha otorgado de estar avalado pòr la ley destino de acuerdo a nuestro Karma, producto de aquellas acciones que hemos creado, nos correponde estar atento de que también hemos actuado, como hemos sabido aprovechar nuestras oportunidades y dar paso a las virtudes que se supone debemos utilizar en pro de las buenas acciones que son las que se verán reflejadas en nuestra ley karmica.
Se sabe que cada acción genera una fuerza de energía que regresa a nosotros de igual manera y cuando optamos por acciones que les producen alegría y éxito a los demás, el fruto de nuestro karma es también alegría y éxito. El karma es a la vez la acción y la consecuencia de esa acción; es causa y efecto
Se agrega, que la mejor manera de comprender y utilizar al máximo la ley kármica es que seamos conscientes de las decisiones que tomamos en todo momento.
Sea que nos guste o no nos guste, todo lo que está sucediendo en este momento es producto de las decisiones que tomamos en el pasado. Infortunadamente, muchos de nosotros escogemos inconscientemente, y, por tanto no nos damos cuenta de que estamos frente a un abanico de opciones; sin embargo, lo estamos.
La mayoría de nosotros, aunque escogedores de opciones infinitas, nos hemos convertido en haces de reflejos condicionados, los cuales son constantemente provocados por las personas y las circunstancias, en forma de comportamientos predecibles.
Como consecuencia del condicionamiento, respondemos de manera repetitiva y predecible a los estímulos de nuestro medio ambiente. Al parecer, nuestras reacciones son provocadas automáticamente por las personas y por las circunstancias, y así olvidamos que esas reacciones son opciones que escogemos en cada momento de nuestra existencia. Sucede simplemente que escogemos esas opciones inconscientemente
Se recuerda tomar en consideración, que iodo ser humano debe aprender las mismas lecciones en distintas épocas, en todas sus vidas, y a través de distintas experiencias y contactos con otros seres humanos. Toda alma debe conocer su materialización masculina y femenina y todo su ser debe alcanzar una mayor inspiración espiritual.
Por ello la vida en la Tierra es una eterna expiación, una purificación y perfeccionamiento en la que nuestro interior, nuestro espíritu, se va fortaleciendo. Por supuesto es una espiral en ascención, donde empezamos a alcanzar lo que está más allá de la materia, más allá de la Tierra hacia lo infinito, hacia el Cosmos. Normalmente cada vida sube un peldaño más, más espiritual, a no ser que nuestras propias acciones y reacciones nos estanquen y se nos haga cada vez más difícil salir de ese círculo vicioso.
La ley del karma es muy parecida a la ley de Newton "por cada acción hay una igual y opuesta reacción". A veces la reacción es inmediata y otras veces ocurre después de días, meses, años o varias vidas, y no podemos reconcer que es la reacción a aquella acción o deseo, que a su vez es la aplicación de la voluntad que nos dirige hacia la manifestación de un impulso o idea. Es la idea total de destino por la que eventualmente obtenemos lo que queremos, aunque puede que no entendamos todas las ramificaciones de nuestros deseos hasta que los experimentamos. Cuando alcanzamos este progreso espiritual, estaremos despertando a un nivel de conocimiento que está más allá del karma, y más allá de la ilusión, a la única forma de tratar nuestro karma y finalmente superarlo
Se nos agrega, que tanto para el hinduismo como para el budismo, el karma no implica solamente las acciones físicas (como matar a otro ser humano), sino habría tres factores que generan reaccion
- los actos
- las palabras
- los pensamientos.
Tanto el budismo como el hinduismo creen que mediante la práctica de esas respectivas religiones, las personas pueden escapar del condicionamiento del karma y así liberarse de los cuatro sufrimientos (que se enumeran igual en ambas religiones):
- nacimiento
- enfermedad
- vejez
- muerte.
Wikipedia nos aporta al respecto, que usualmente se asocia el karma con la reencarnación, ya que una sola vida humana no alcanzaría para experimentar todos los efectos de las acciones realizadas («cobrar» todo el bien que se ha hecho o «pagar» todo el mal que se ha realizado en vida).
En religiones teístas (como el hinduismo o el cristianismo) existe el concepto de alma. Bajo el punto de vista del karma, la reencarnación sería la nueva encarnación del alma en un nuevo cuerpo físico, en tiempo futuro, en el útero de una nueva madre.
En el budismo, y en el hinduismo, el concepto de alma individual, o jiva-atman, es una chispa del Espíritu Divino (atman) que todos tenemos. Se entiende que existe un estado de pureza y sabiduría original, latente pero dormido, en la vida de todos los seres humanos. En el concepto oriental el ser humano olvida su naturaleza superior y se identifica erróneamente con el cuerpo en cada nuevo nacimiento.
La reencarnación —o transmigración de las almas—, es el paso hacia la siguiente existencia física. El karma determina las condiciones bajo las cuales el individuo vuelve a la vida. Sin embargo, el estado de pureza y sabiduría latente sigue intacto y desarrollándose lenta y progresivamente vida tras vida, en una especie de evolución espiritual del alma/cuerpo astral a través de numerosos cuerpos físicos y personajes, un largo viaje desde nuestra naturaleza inferior o animal hasta nuestra naturaleza superior o divina.
La creencia en la «ley del karma» ha tenido una importante difusión gracias a la penetración en Occidente del budismo, el hinduismo y el yoga, así como diversas escuelas de ocultismo, como la rosacruz (1614, y la teosofía (de Helena Blavatsky, 1831-1891).
Durante el siglo XIX y XX, Occidente fue permeable a los conceptos religiosos provenientes de las antiguas colonias británicas y francesas en Asia.
La explicación seudocientífica del karma y la reencarnación permiten dar una respuesta a las injusticias sociales, haciendo énfasis en la neutralidad política y en la resignación ante los hechos nefastos de la vida social y personal, a favor de una búsqueda de una verdad dentro de uno mismo, con el fin de trascender a mejor existencia en una supuesta vida futura. (esto es un claro malentendido de la ley del karma, que explica el sufrimiento actual personal y social, pero no exime nunca de nuestra obligación de ayudar al prójimo y luchar contra las injusticias personales y sociales).
Por último, nos reseña Wikipedia, que el karma sería la explicación filosófica que encontraron los orientales para entender por qué —si se supone que Dios es justo— a veces a las personas buenas les suceden cosas malas y a las personas malas les suceden cosas buenas. Cada uno estaría pagando acciones que no recuerda, porque las cometió en vidas pasadas.
servido por carlin
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27 Marzo 2008

CARLINMOR
La simpatía es un proceso de creación y mantenimiento de una situación armoniosa
Celina mendoza
Si uno se lo propone puede darle paso a que la simpatía se manifieste, cultivarla y con ello se transitará traquilamente en esta vida que nos coresponder vivir hasta que se nos llame abandonarla, mientras tanto, debemos disfrutarla intensamente y la simpatía puede ayudarnos a lograrlo.
Sorprendase como actúa, como es su comportamiento, como lo ven, aceptan los demás, en donde se manifiestan sus debilidades , que le impiden ser simpático, agradable en el trato con los demás,qué esta haciendo al respecto.
Se dice, que cada uno tiene un teoro para ir repartiendo, como es la sonrrisa, el saber compartir, Zaine Benitez nos recuerda, que sabemos que los problemas nos aquejan a cada uno de una u otra forma, pero si sonreímos a los demás, habremos puesto una cucharadita de azúcar en la taza amarga de este mundo triste
La sonrisa hace más joven a la persona. La persona simpática tiene un fulgor en su cara que va repitiendo sin palabras: "Estoy contento de tratar con Ud. - me agrada la vida." El gesto y la palabra amable multiplican los amigos
A todo ello hay que agregar el buen trato, saber usar adecuadamente la ternura, colaborar con los otros, prestarle su ayuda, compartir, saber escuchar, prestarle la atención necesaria, respetar.
Hay que saber llenarse de optimismo, mantener siempre actitudes positivas, de colaboración ,de confianza, de servicio,mirar a los ojos, sonreir al otro con frecuencia, no quejarse de los males que nos pueden acosar, subrayar las palabras con gestos vivos, prestar a tención a lo que se dice, aprobar con la cabeza, estar dispuesto a colaborar.
Mediante la simpatía se comprenden los intereses y necesidades de los demás, se comprenden y respetan sus valores, se crea dentro de la empresa un clima de comunicación y de compromiso
Tómese en consideración, que una persona es simpática cuando inspira simpatía, es decir, cuando logra despertar en los demás un sentimiento de benevolencia porque ha hecho comprender a los otros lo que siente y ha logrado una respuesta de compenetración
Quien intente ganar en simpatía tiene que contar ante todo con el propio carácter. Las personas extrovertidas y primarias –que responden rápidamente a los estímulos- son mucho más abiertas y, por tanto, más fáciles a la cordialidad, a la comunicación de sus sentimientos, a dejarse aprehender y comprender. Tienen también a su favor el sentirse interesadas por todo lo nuevo y lo desconocido lo que les lleva a querer saber cosas de la gente haciendo posible así que los demás se manifiesten a ellos, algo que no consiguen otras personas tan fácilmente.
En cambio, quienes son secundarios (de reacción lenta) e introvertidos son más difíciles para la simpatía, porque no expresan sus pensamientos –mucho menos sus sentimientos- y, al mismo tiempo, son tímidos para entablar comunicación con los demás.
Sugerimos al lector interesado en fortalecer su simpatía, o darle paso a que esta se manifieste, leer el libro Esencias y formas de la simpatía de Max Scheler, sobre él se dice, que uno de los textos que mejor exponen la teoría de los sentimientos. Tres son las cuestiones principales que se abordan. En primer lugar, la empatía, es decir, aquellos procesos de congratulación y de compasión que están en el sustrato más antiguo de toda conducta simpatizante. En segundo lugar, el amor y el odio, entendidos positivamente como formas peculiares de comportarse ante los objetos que tienen valor. Por último, la percepción del yo ajeno, conocimiento al que se accede mediante la simpatía y el amor. En este sentido, el autor postula un realismo directo a la hora de conocer el yo propio y el ajeno, pues éste y sus vivencias pueden ser percibidos interiormente del mismo modo que lo es el yo propio.
servido por carlin
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