CARLIN

La masonería es toda una tradición a lo largo de la historia y en ella se han manifestado grandes personajes en todas las disciplinas que desempeñaron un rol muy importante en su rol como personas de buenas costumbres. apegados a la normas, reglamentos, principios en que la mansonería se desempeña.

Se ha escrito, que en los tiempos antiguos, era la costumbre marcar los linderos de terrenos por medio de pilares de piedra, cuyo cambio, por gentes malignas, ocasionaban mucha confusión, pues los hombres no tenían otra guía que estos pilares por los cuales distinguían los límites de su propiedad. El cambiarlos, por lo mismo, era un acto considerado como el crimen más horrendo. “Tú no debes”, dice la Ley Judaica, “cambiar las señales de tu prójimo, las que el tiempo te ha dado en patrimonio”. Por consiguiente, esas señales singulares de distinción por las cuales estamos separados del mundo profano, y por las cuales estamos separados del mundo profano, y por las cuales nos es fácil designar nuestro patrimonio como “hijos de la luz” se llaman las señales de la Orden. El lenguaje universal y las leyes universales de la Masonería son las señales, pero no son así las ceremonias locales, las leyes y costumbres, que varían en diferentes países. El intento de alterarlas o cambiar estas señales sagradas, por medio de las cuales examinamos los derechos del hermano para participar en nuestros privilegios, es una de las faltas más atroces que puede cometer el Masón

A fin de aclarar un poco el lenguaje para el profano, se señala que la masoneria se dan actividad es esclarecimiento permanente, que se lleva a cabo mediante un método complejo, que incluye Relación personal, Dinámica de grupos, Introspección, Especulación simbólica, Educación en actividades vitales y sociales, Interiorización de valores, Unificacion de posiciones ideológicas, Crecimiento personal, pero sobre todo una invitación constante de auto estudio.

El Masón está obligado, por vocación, a practicar la moral y si comprende sus deberes, nunca procederá mal sin ética, sin sus principios morales con que actúa.

masones.blogia.com, señala sobre ello, que los “landmarks” o linderos son reglas particularmente impuestas por la Masonería anglosajona.

La palabra Landmark tiene su origen en los masones ingleses. Esta palabra habría sido tomada de la Biblia (Job 24.2 y Pr 22.28/23.10) y recuerda los linderos ––físicos y conductuales–– que no se deben violar. En masonería se denominan así las limitaciones que supuestamente ninguna Gran Logia puede derogar, ignorar o modificar, ya que en ellos están contenidos los principios y la esencia misma de la Fraternidad. Estas limitaciones, a las que llamaremos en adelante “linderos” ––cuando sea posible y con el fin de no usar la palabra inglesa–– son aquellos principios o reglas de gobierno masónico que supuestamente determinan la naturaleza de nuestra institución y que por provenir de tiempos remotos, se tienen en su mayor parte por inviolables. Dentro de estos linderos se encuentra la masonería, fuera de ellos, no existe. Los que encarnan una tendencia quietista han llegado a sostener que la Masonería es un culto fundado en bases religiosas y cuyos dubitables principios originales ––los landmarks–– son inmutables. Hasta el fin del mundo, en consecuencia, no se pueden introducir modificaciones en los principios y fundamentos de la Masonería Original sin cesar de ser Masonería. Enfrentados a esta tendencia se encuentran gran parte de los masones latinoamericanos, partidarios de una masonería adogmática, que represente y encarne las fuerzas dinámicas frente a las tendencias estáticas.

El vocablo Landmark fue empleado desde tiempos muy antiguos por los masones operativos ingleses para referirse a las prácticas, costumbres, leyes, y usos de la masonería.

El prestigioso jurista argentino Virgilio A. Lasca, en su obra “Derecho Internacional Público Masónico” señala que lo fundamental a considerarse en estas guías o pautas, debe inspirarse en lo esencial del contenido de las Constituciones de Anderson de 1723, y en modo alguno en las particularizaciones o peculiaridades que en cada jurisdicción masónica se han impuesto por las modalidades de ambiente. “Se impone una elevación espiritual para avizorar la gran obra a cumplir por la Francmasonería en esta humanidad ansiosa de paz y armonía para afianzar su progresivo mejoramiento.

El primer requisito que debe de cumplir cualquier ley o tradición masónica para ser considerada Landmark es que, las normas o preceptos a los que se refiera, deben de haber existido desde "la época en que la memoria del hombre ejercía una influencia no contraria". Su antigüedad, por ello, es el elemento esencial. Hasta el punto de que si hoy se celebrara un concilio mundial, en el que estuvieran representados todos los masones a escala universal, con todas las tendencias y, por absoluta unanimidad emanara del concilio una nueva legislación, esta obligaría a cuantos se quisieran considerar masones, mientras que estuviera en vigor. Pero nunca podría ser considerada un Landmark. Tendría, es cierto, el carácter de universalidad, pero carecería del de antigüedad.

Además de su universalidad y su antigüedad, las principales peculiaridades de los Landmarks son las de su inmutabilidad e irrevocabilidad. Esto es, los Landmarks no pueden ser alterados ni suspendidos. Lo que representaron hace siglos, lo que hoy representan y lo que representarán, deberá subsistir mientras exista la Masonería

En los Landmarkes por ejemplo se encuentra por ejemplo:

El derecho de todo Masón de ser representado en todas las juntas generales del Gremio, y de instruir a su representante, es la señal duodécima. Anteriormente, estas juntas que, por lo general, se reunían sólo una vez al año, se llamaban “Asambleas Generales”, y a toda la Fraternidad, aun el Aprendiz Iniciado más joven, se le permitía estar presente. Ahora se llaman “Grandes Logias”, y únicamente los Maestros y Vigilantes de las Logias Subordinadas son admitidos. Pero esto es simplemente como representante de sus miembros. Originalmente, cada Masón se representaba por sí mismo; en la actualidad es representado por sus oficiales.

El derecho de todo Masón de apelar a la decisión de sus hermanos, durante la Logia, a la Gran logia o Asamblea General de Masones, es una señal sumamente esencial para la preservación de la justicia, y para evitar la opresión. Algunas Grandes Logias modernas, al adoptar el reglamento de que la decisión de las Logias subordinadas, en caso de expulsión no puede diferirse del todo por medio de apelación, ha sido violada, e incuestionablemente del mismo modo la señal, así como los principios del gobierno justo.

El derecho de todo Masón de visitar y sentarse en todas las Logias regulares es una señal incuestionable de la Orden. A esto se llama “el derecho de visitación”. El derecho de visitación ha sido reconocido siempre como un derecho inherente que es para el uso y provecho de todo Masón. Y esto es porque las Logias se consideran precisamente como las únicas divisiones para la conveniencia de la familia masónica universal. Este derecho, por supuesto, puede ser alterado o renunciado en casos especiales por varias circunstancias; pero cuando la admisión se rehúsa al Masón durante el uso de sus derechos, el que llamando a la puerta de la logia como su visitante, es de esperarse que alguna razón suficiente y razonable deba exponerse por esta violación de lo que es, en general, un derecho masónico, fundado en las señales de la Orden.