CARLINMORVA

El karma es la afirmación eterna del libre albedrío. Nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestros actos son los hilos de la red que tendemos a nuestro alrededor. Swami Vivekananda

El que no sabe llevar su contabilidad por espacio de tres mil años, se queda como un ignorante en la oscuridad y solo vive al día. Goethe

Al manifestarnos en esta dimensión y aparecer en ella con la ayuda de un cuerpor físico que sabemos es perecedero, debemos saber aprovechar el tiempo que se nos ha dado de permanecer utilizando nuestra vida en función de nuestro crecimiento espiritual más cuando sabemos somos transitorio.

En el tiempo que se nos ha otorgado de estar avalado pòr la ley destino de acuerdo a nuestro Karma, producto de aquellas acciones que hemos creado, nos correponde estar atento de que también hemos actuado, como hemos sabido aprovechar nuestras oportunidades y dar paso a las virtudes que se supone debemos utilizar en pro de las buenas acciones que son las que se verán reflejadas en nuestra ley karmica.

Se sabe que cada acción genera una fuerza de energía que regresa a nosotros de igual manera y cuando optamos por acciones que les producen alegría y éxito a los demás, el fruto de nuestro karma es también alegría y éxito. El karma es a la vez la acción y la consecuencia de esa acción; es causa y efecto

Se agrega, que la mejor manera de comprender y utilizar al máximo la ley kármica es que seamos conscientes de las decisiones que tomamos en todo momento.

Sea que nos guste o no nos guste, todo lo que está sucediendo en este momento es producto de las decisiones que tomamos en el pasado. Infortunadamente, muchos de nosotros escogemos inconscientemente, y, por tanto no nos damos cuenta de que estamos frente a un abanico de opciones; sin embargo, lo estamos.

La mayoría de nosotros, aunque escogedores de opciones infinitas, nos hemos convertido en haces de reflejos condicionados, los cuales son constantemente provocados por las personas y las circunstancias, en forma de comportamientos predecibles.

Como consecuencia del condicionamiento, respondemos de manera repetitiva y predecible a los estímulos de nuestro medio ambiente. Al parecer, nuestras reacciones son provocadas automáticamente por las personas y por las circunstancias, y así olvidamos que esas reacciones son opciones que escogemos en cada momento de nuestra existencia. Sucede simplemente que escogemos esas opciones inconscientemente

Se recuerda tomar en consideración, que iodo ser humano debe aprender las mismas lecciones en distintas épocas, en todas sus vidas, y a través de distintas experiencias y contactos con otros seres humanos. Toda alma debe conocer su materialización masculina y femenina y todo su ser debe alcanzar una mayor inspiración espiritual.

Por ello la vida en la Tierra es una eterna expiación, una purificación y perfeccionamiento en la que nuestro interior, nuestro espíritu, se va fortaleciendo. Por supuesto es una espiral en ascención, donde empezamos a alcanzar lo que está más allá de la materia, más allá de la Tierra hacia lo infinito, hacia el Cosmos. Normalmente cada vida sube un peldaño más, más espiritual, a no ser que nuestras propias acciones y reacciones nos estanquen y se nos haga cada vez más difícil salir de ese círculo vicioso.

La ley del karma es muy parecida a la ley de Newton "por cada acción hay una igual y opuesta reacción". A veces la reacción es inmediata y otras veces ocurre después de días, meses, años o varias vidas, y no podemos reconcer que es la reacción a aquella acción o deseo, que a su vez es la aplicación de la voluntad que nos dirige hacia la manifestación de un impulso o idea. Es la idea total de destino por la que eventualmente obtenemos lo que queremos, aunque puede que no entendamos todas las ramificaciones de nuestros deseos hasta que los experimentamos. Cuando alcanzamos este progreso espiritual, estaremos despertando a un nivel de conocimiento que está más allá del karma, y más allá de la ilusión, a la única forma de tratar nuestro karma y finalmente superarlo

Se nos agrega, que tanto para el hinduismo como para el budismo, el karma no implica solamente las acciones físicas (como matar a otro ser humano), sino habría tres factores que generan reaccion

  • los actos
  • las palabras
  • los pensamientos.

Tanto el budismo como el hinduismo creen que mediante la práctica de esas respectivas religiones, las personas pueden escapar del condicionamiento del karma y así liberarse de los cuatro sufrimientos (que se enumeran igual en ambas religiones):

  1. nacimiento
  2. enfermedad
  3. vejez
  4. muerte.

Wikipedia nos aporta al respecto, que usualmente se asocia el karma con la reencarnación, ya que una sola vida humana no alcanzaría para experimentar todos los efectos de las acciones realizadas («cobrar» todo el bien que se ha hecho o «pagar» todo el mal que se ha realizado en vida).

En religiones teístas (como el hinduismo o el cristianismo) existe el concepto de alma. Bajo el punto de vista del karma, la reencarnación sería la nueva encarnación del alma en un nuevo cuerpo físico, en tiempo futuro, en el útero de una nueva madre.

En el budismo, y en el hinduismo, el concepto de alma individual, o jiva-atman, es una chispa del Espíritu Divino (atman) que todos tenemos. Se entiende que existe un estado de pureza y sabiduría original, latente pero dormido, en la vida de todos los seres humanos. En el concepto oriental el ser humano olvida su naturaleza superior y se identifica erróneamente con el cuerpo en cada nuevo nacimiento.

La reencarnación —o transmigración de las almas—, es el paso hacia la siguiente existencia física. El karma determina las condiciones bajo las cuales el individuo vuelve a la vida. Sin embargo, el estado de pureza y sabiduría latente sigue intacto y desarrollándose lenta y progresivamente vida tras vida, en una especie de evolución espiritual del alma/cuerpo astral a través de numerosos cuerpos físicos y personajes, un largo viaje desde nuestra naturaleza inferior o animal hasta nuestra naturaleza superior o divina.

La creencia en la «ley del karma» ha tenido una importante difusión gracias a la penetración en Occidente del budismo, el hinduismo y el yoga, así como diversas escuelas de ocultismo, como la rosacruz (1614, y la teosofía (de Helena Blavatsky, 1831-1891).

Durante el siglo XIX y XX, Occidente fue permeable a los conceptos religiosos provenientes de las antiguas colonias británicas y francesas en Asia.

La explicación seudocientífica del karma y la reencarnación permiten dar una respuesta a las injusticias sociales, haciendo énfasis en la neutralidad política y en la resignación ante los hechos nefastos de la vida social y personal, a favor de una búsqueda de una verdad dentro de uno mismo, con el fin de trascender a mejor existencia en una supuesta vida futura. (esto es un claro malentendido de la ley del karma, que explica el sufrimiento actual personal y social, pero no exime nunca de nuestra obligación de ayudar al prójimo y luchar contra las injusticias personales y sociales).

Por último, nos reseña Wikipedia, que el karma sería la explicación filosófica que encontraron los orientales para entender por qué —si se supone que Dios es justo— a veces a las personas buenas les suceden cosas malas y a las personas malas les suceden cosas buenas. Cada uno estaría pagando acciones que no recuerda, porque las cometió en vidas pasadas.